Irina Parra

Ecoherencia nació en 2010 y es actualmente una cooperativa sin ánimo de lucro dedicada a mejorar el entorno natural y cuidar del medioambiente bajo el lema “sembrando resiliencia”. En 2014 recibió el premio Jóvenes Emprendedores y tiene sede en: Madrid, Málaga, Jérez y Palencia. Solo en 2018 recogieron 1.735,4 kg de basura, plantaron 2.946 árboles y arbustos, obtuvieron 2.891 participantes y contaron con la colaboración de 36 entidades públicas y privadas.

Entre sus servicios ofrecen planes de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) para empresas, además de trabajos de educación y sensibilización ambiental personalizados. Todos los años Ecoherencia publica una memoria y en su web se puede encontrar información útil además de proyectos.

En NaturBrush hemos hablado con una de sus socias, Patricia García, coordinadora del área de Restauración de Ecosistemas, quien nos ha hablado tanto del equipo como de lo que hacen.

¿Cómo nació Ecoherencia?
Los cuatro primeros socios nos conocimos estudiando un máster en restauración de ecosistemas de 2008 a 2010 y en este último año a través de un sueño de María, una de las socias, surgió el concepto de Ecoherencia y formamos una asociación. Coincidió con los años de crisis económica, por lo que para el medio ambiente estaba la cosa bastante mal, pero apostamos por ello y ya en 2012 vimos que una asociación se quedaba pequeña porque queríamos vivir y trabajar en esto, así que hicimos una cooperativa sin ánimo de lucro. Ahora mismo somos catorce personas, estamos repartidos por toda España y tenemos cuatro sedes.

Imagen de grupo de socios y voluntarios. Foto cedida por Ecoherencia.

¿Por qué “sembrando resiliencia” como lema?
Resiliencia significa salir fortalecido tras algo negativo y esta es nuestra misión, con todos los proyectos intentamos mejorar nuestro entorno y nosotros mismos. Existen problemáticas medioambientales, que también son sociales porque afectan a las personas directamente. Además, el verbo sembrar está relacionado con todo lo que hacemos y ahonda en todos nuestros proyectos, aunque sean de diferentes temáticas.

¿Cómo se puede colaborar con vosotros?
Hay varías vías y estamos abiertos a opciones. Trabajamos desde las convocatorias públicas, como ayuntamientos, diputaciones y ministerios, pero también creemos que la participación ciudadana es fundamental para el cambio. También ofrecemos nuestro trabajo a colegios públicos y abrimos convocatorias para que cualquiera pueda participar en nuestros proyectos. Además, trabajamos con empresas privadas, que nos contratan desde su RSC para hacer diferentes actividades. Un ejemplo es organizar reforestaciones para empresas que las ofrecen a sus trabajadores y familiares. Como esto puede ser recoger residuos de una playa, de un río, etc.

Funcionamos igual con la financiación, aceptamos donaciones de empresas o particulares. Nos parece interesante el modelo de tener diferenciada esa entrada de ingresos para llevar a cabo los proyectos.

Un grupo de escolares en la playa en una actividad organizada por Ecoherencia. Foto cedida por Ecoherencia

Entre las muchas tareas que realizáis, una de ellas es ofrecer gestión de RSC para empresas, ¿creéis que las empresas se preocupan por el medio ambiente?
En general cada vez más empresas se apuntan a la RSC. Entiendo que cada empresa la divide en la temática que más le interesa, pero también veo que en medioambiente hay más interés que antes. En los últimos dos años se está hablando mucho de cambio climático, tanto en corporaciones como en la calle, está en los telediarios y en las conversaciones. Cada vez nos llama más gente y, aunque antes desarrollaban estas acciones empresas muy grandes, ahora más empresas pequeñas están dedicando esfuerzo y financiación porque entienden que es responsabilidad de todos.

Visita formativa a un huerto. Foto cedida por Ecoherencia.

Después de haber visto lo que habéis conseguido en 2018, ¿cuáles son vuestros objetivos para el 2019?
Para nosotros lo más importantes es ser ecoherentes. No tenemos un número de proyectos, sino que todo lo hacemos teniendo en cuenta las necesidades de los espacios en los que nos encontramos y las nuestras personales, de los trabajadores y de las personas que hacen que funcionemos. En Madrid estamos intentando que funcionen proyectos de restauración ecológica relacionados con flora y anfibios y en la sede de Málaga están trabajando plantas funcionales, en Cádiz trabajar la RSC en la localidad…Nos marcamos objetivos pequeños pero posibles.

Construir charcas para anfibios es muy interesante, es algo sobre lo que no se suele oír tanto como la reforestación o la recogida de residuos. El proyecto terminó en febrero de este año, ¿volveréis a hacer algo similar?
Llevo muchos años trabajando los anfibios y me apasionan, siempre estoy buscando ideas para continuar con ello. El proyecto que terminamos en febrero estaba financiado por Fundación Biodiversidad, pero ahora tenemos pendientes otras ideas relacionadas. Siempre va a ser una prioridad.

Los anfibios son el grupo de vertebrados más amenazados del planeta y construir una charca al fin y al cabo es recrear un hábitat que van a utilizar todas las especies del entorno, además, beneficia también la flora, por lo que repercute en todo el ecosistema. Los anfibios no se ven, no son como un ave, y la gente no les da importancia, pero indican la calidad del ecosistema. Desde que damos charlas siempre alguien nos dice que en su infancia escuchaba ranas de noche y ya no lo escuchan. Son una parte fundamental del ecosistema.

¿Qué tipo de cosas se pueden aprender con vuestro canal de Youtube?
Sostenibilidad en general, está lleno de consejos para el día a día y también hay cosas más específicas de las que se pueden extraer muchas ideas, por ejemplo, sobre las plantas multifuncionales y los anfibios.

Es bastante general para que todo el mundo poco a poco vaya asumiendo pequeños retos y pueda generar nuevos hábitos. Yo empecé cuando estaba en la carrera a consumir huevos 0, ahí me hice consciente de lo que significaba y después tomé otras decisiones, por ejemplo, cuando me fui de casa de mis padres, con lo que comía, la ropa…Poco a poco me planteaba objetivos y cuando los tenía asumidos me planteaba el siguiente. Todo de golpe no puede ser, es agobiante cambiar de un día para otro una forma de vida.

¿Qué beneficios tiene tener un pequeño huerto/jardín en casa?
Los beneficios empiezan desde lo psicológico, cultiva la paciencia porque te hace ver lo que tarda un tomate en crecer y valorar su importancia. También repercute positivamente comer algo que tú has plantado, asegurándote de todos los insumos. Además, viviendo en la ciudad o en el campo, estás generando un hábitat para insectos polinizadores que son imprescindibles, y es un pequeño sumidero de CO2.

Cierras el círculo porque además puedes hacer crecer otras plantas y también crea comunidad con la gente de tu alrededor. Evitas los transportes y contribuyes al ahorro energético, ya que es local y ayudas a recuperar el producto cercano y tradicional que tenemos aquí, pero a veces viene de otros países.

¿Qué cosas se pueden hacer a pequeña escala en el día a día?
Nuestro mayor poder lo tenemos como consumidores, comprando local y ecológico, limitando nuestras elecciones en productos envasados en plástico innecesariamente, eligiendo productos locales, intentando reducir la ingesta de productos de origen animal que tienen una huella ecológica muy alta… Por ejemplo, hay quien se lleva la fiambrera para que le metan la compra y así que no se lo envuelven en plástico.

Después de haber visto el vídeo llamado “Malas hierbas” de TVE, ¿creéis que hay mucha desinformación sobre las plantas? *
Este proyecto surgió porque uno de nuestros compañeros hizo una investigación sobre los usos multifuncionales de las plantas y se dio cuenta de que en el mundo entero consumimos unos 30 productos cuando la biodiversidad es brutal. Hicimos un crowdfunding y tenemos una guía de 20 plantas funcionales. Por ejemplo, mi abuela sí que las conocía, tanto sus usos medicinales como para la cocina. No estamos inventando nada nuevo, estamos recuperando sabores y variedades que están ahí y que se van a perder. Además, son plantas que no necesitan muchos insumos para cultivarse y podemos aprovecharnos de ellas.

Alumnado de Vives Aprende trabajando en el huerto. Foto cedida por Ecoherencia.

Uno de los lemas de NaturBrush es “convertir pequeños gestos cotidianos en gestos sostenibles” porque todas las acciones cuentan. ¿Qué opinas de nuestro proyecto?
Creo que es necesario. La situación medioambiental y del planeta ahora mismo respecto a los residuos implica la necesidad de ofrecer productos como los de NaturBrush, que provienen de la naturaleza y que son biodegradables y compostables. No me imagino un futuro con productos tradicionales y de plástico.

Si queréis conocer sus próximos retos podéis entrar en su web o contactar con ellos, además de seguirlos en Instagram. Todas las acciones, por pequeñas que parezcan, suman. Gracias a Ecoherencia y Patricia García por dedicarnos su tiempo para hacer esta entrevista y mucha suerte desde NaturBrush, para que sigan creciendo y construyendo un entorno mejor para todos.